Hace poco un buen amigo me decía que Riaguas está a punto de convertirse, sino lo ha hecho ya, en un parque temático. Me pareció muy acertada la expresión, de hecho, la he utilizado en otros textos. Se refería a que parece que estamos condenados a ser simplemente pueblos de segunda residencia. Y lo triste es que determinadas instituciones están acelerando ese proceso. Ahí tenemos, y disculpen que me repita, el intento de cerrar los consultorios médicos, lo que significaría dar la puntilla definitiva a estos municipios. Sinceramente cada vez cuesta más creer que hay vida inteligente en el Gobierno de la Junta.

Todos sabemos que en los pueblos pequeños los presupuestos son irrisorios, gestionamos la miseria. Y dependemos en gran medida de aportaciones de otras Administraciones. Perdónenme la expresión, pero a veces me siento un “yonqui de las subvenciones”. Siento que mi trabajo como concejal consiste en buena medida en estar atento a diferentes boletines oficiales a la caza de cualquier tipo de ayuda, especialmente de la Diputación. Esto conlleva otro problema que también sería interesante debatir: el poder que adquieren las instituciones que reparten estos recursos. Hablar de autonomía local en esta situación es una quimera.

Pero llegó el confinamiento y comprobamos que desde los pueblos pequeños se puede teletrabajar. Y entonces, si se garantizaran los servicios básicos y se pensara en un sistema de financiación más equitativo igual también se podría vivir. Y tener los mismos derechos independientemente del lugar de residencia. ¿Será un sueño? Si bien lo que hemos estado haciendo estos meses no se puede catalogar estrictamente como teletrabajo, es evidente que hemos dado pasos de gigante. Ahora muchos hablamos con soltura de Teams o de Zoom y observamos con optimismo la tramitación de la Ley que regulará este tema. Pero de nuevo el problema: nos dicen que España tiene la mayor red de fibra óptica de Europa y que las grandes operadoras están a punto de desplegar el 5G. Pero se omite el pequeño detalle de que hablan para grandes núcleos de población. Para el resto les aconsejo que se informen sobre un proyecto denominado nordesnet, de un grupo de personas que han conseguido llevar la fibra óptica a poblaciones muy pequeñas. Podría ser una oportunidad porque no creo que las grandes operadoras estén especialmente interesadas. Es verdad que la Diputación hace escasas fechas comunicó la firma de un protocolo de actuación con la Junta para llevar la banda ancha al 98% de los municipios de la provincia. Pero da la impresión que todo se queda en anuncios más o menos vistosos y que no llegan a concretarse.

Por último, es verdad que debemos ser exigentes con las instituciones, pero quizás también es hora de pensar en lo que hacemos cada uno de nosotros. Vivimos tiempos muy complicados y entiendo que vemos el pueblo como un lugar exclusivamente de descanso. Pero poco podremos avanzar sin la implicación personal. Solo un par de ejemplos, de esa implicación personal surgieron proyectos como el observatorio astronómico o la reforestación en Riaguas. Eso también forma parte de la solución.

Fernando Pérez Peña – Concejal PSOE  Riaguas de San Bartolomé