Sergio Iglesias Herrera. Procurador socialista por Segovia y Secretario de la Mesa en la Comisión de Educación de las Cortes de Castilla y León

Esta semana hemos asistido a una nueva manipulación e intento de engaño, por parte de aquellos que siempre tienen interés en confundir y crear crispación. En esta ocasión, ha sido a cuenta de una enmienda realizada a la ley educativa (LOMLOE). La peligrosa enmienda dice lo siguiente «las diferentes administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y las alumnas a recibir enseñanzas en castellano y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios, de conformidad con la Constitución Española, los Estatutos de Autonomía y la normativa aplicable». Es decir, que no solo no se atenta contra el castellano, sino que además hace referencia al cumplimiento de la Constitución. Esa es toda la enmienda, que muy peligrosa no será cuando el propio PdeCat (Partido de Cataluña), ha llegado a decir que, blinda más el aprendizaje en castellano que leyes educativas anteriores.

Es importante también leer la Constitución, ya que tanto se habla de ella. En su artículo 3.2 dice textualmente, “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. Atendiendo a esto, es lógico que la educación en estas comunidades con dos idiomas cooficiales, se aprendan de manera similar, quedando claro que el aprendizaje del idioma propio de la Comunidad no va en detrimento del castellano, sino de fortalecer estas lenguas y por tanto ampliar el tesoro idiomático que tenemos en España. Nuestro país, con cinco idiomas distintos, uno de ellos, el castellano, es el más hablado, ya que es oficial en todo el territorio nacional y hablado por 528 millones de personas en todo el mundo, pero esto no es óbice, para desprestigiar al gallego, eusquera, catalán y valenciano; ya que además de enriquecer nuestra cultura, la Constitución les reconoce como idiomas cooficiales en esas Comunidades, por tanto, debe garantizarse su aprendizaje y conocimiento.

Además, podemos fijarnos en las resoluciones del Tribunal Constitucional y Supremo sobre este asunto, que en varias ocasiones sentenciaron que un 25% de las clases en castellano es suficiente para garantizar el cumplimiento de la ley y no el 50% que establecía la LOMCE. Tanto es así, que el Tribunal Supremo ha desestimado la petición de varios padres, que solicitaban el 50% en castellano. Las familias aludían a que “deberían ser vehiculares y en la misma proporción”, argumento que el Tribunal Supremo rechazó, imponiendo el mínimo en el 25%, y dejando sin efecto el 50% que establecía la LOMCE.

También es necesario recordar que en la Constitución española no se habla de lenguas vehiculares. Por todo ello, con la LOMLOE se recupera la misma redacción que las leyes educativas que hemos tenido durante 35 años. Además, se cumple con la inmersión lingüística que debe promulgarse para lograr el conocimiento de ambos idiomas en las comunidades que tengan lengua propia, así como otros idiomas. De esta manera, se favorece el plurilingüismo, que hay recordar que está dentro de las recomendaciones del Consejo de Europa (2016).

Por último, y para desmontar del todo esa afirmación falsa e interesada de que en Cataluña no se habla en castellano, o que el modelo de la actual ley (modelo que han tenido todas las leyes educativas que le han precedido desde Felipe González, hasta 2013) ataca al castellano, solo hace falta mirar los datos que lo confirman. No me entretendré en mostrar estudios que reflejan que las competencias en lengua castellana del alumnado catalán, por ejemplo, es de las mejores, o que su nivel de conocimiento del castellano es superior al catalán, o el eusquera, en el caso de Euskadi. Vayámonos a algo más práctico ¿Conocéis a algún niño que hable gallego, eusquera, valenciano o catalán que no hable y conozca perfectamente en castellano? Y planteo otra pregunta. ¿Por qué creemos que va contra el castellano, que un idioma cooficial se hable en la mayor parte de las asignaturas, en cambio lo elogiamos si es el inglés o cualquier idioma extranjero? ¿No hemos quedado que lo más patriota era defender lo nuestro? Pues los cinco idiomas son nuestros, y como tal, debemos defenderlos.

En conclusión, el debate es falso y estéril, propio de la utilización partidista una vez más de los símbolos que nos representan a todos, en este caso del idioma. Esas actitudes no ayudan a cohesionar, sino a enfrentar. En todo caso, si uno se lee texto normativo de la LOMLOE, tiene un párrafo definitivo, que aclara todo y disipa cualquier tipo de duda. Es el siguiente «al finalizar la etapa de enseñanza obligatoria todo el alumnado deberá tener un “dominio pleno” tanto del castellano como de la lengua cooficial que en su caso exista en su comunidad. ¿Acaso esto no es suficiente? No se trata de instaurar porcentajes, ni 25%, ni 50%, el objetivo debe ser que se conozca el idioma o idiomas oficiales que marca la Constitución y los Estatutos de Autonomía. Cada niño es distinto, con diferentes capacidades y necesitarán tiempos diferentes para el aprendizaje de un idioma, por lo que la herramienta para conocer un idioma no es el establecimiento de porcentajes, sino la flexibilización en los tiempos y la atención individualizada.

Es necesario que nos fijemos en lo importante, garanticemos la educación de 0-3 años, la igualdad, la inclusión y los recursos adecuados para que nadie se quede atrás y tengamos una educación pública y de calidad para todos y todas.