• La portavoz municipal del PSOE, Clara Martín, se hace eco del asombro y malestar que ha suscitado en la ciudadanía las primeras decisiones del nuevo alcalde y su equipo, más preocupados en subirse el sueldo para “no perder dinero” o cambiar los coches oficiales por otros de alta gama, que en atender las necesidades de los barrios, que el alcalde, con prolongadas ausencias este verano, apenas ha pisado.
  • El desprecio hacia la oposición, su falta de diálogo, la inacción y pasividad ante la ejecución de importantes proyectos vinculados a fondos europeos, ocurrencias como las lanzaderas al casco antiguo, sin informe técnico ni consulta vecinal, o el pasotismo demostrado frente a planes de futuro, como el CIDE y la implantación del CITAR, hacen patente la pésima gestión de un alcalde y un equipo “preparadísimo” solo preocupado en defender sus intereses y no los de los vecinos de Segovia.

Segovia, 27 de septiembre de 2023.- Los primeros 100 días de Gobierno del alcalde y su equipo están marcados por la soberbia y el autoritarismo, la falta de trabajo y transparencia, las decisiones arbitrarias y caprichosas, la ausencia de diálogo y desprecio a la oposición y una muy preocupante parálisis e inacción ante proyectos claves para nuestra ciudad. Así lo ha asegurado hoy la portavoz municipal del PSOE, Clara Martín, en la rueda de prensa de balance de los primeros meses de un Gobierno municipal del PP que en este tiempo ya generado una gran decepción en la ciudadanía, pues en apenas tres meses al frente del Ayuntamiento, el alcalde José Mazarías y su equipo han dado muestras de un desconocimiento profundo de la gestión municipal, mientras no han tenido pudor en desvelar cuáles son sus verdaderos intereses, los suyos propios, con ese importante aumento en el número de concejales liberados (a sueldo del Ayuntamiento) y ese propósito de retribución salarial desorbitada que frenó la oposición con el PSOE a la cabeza.

Frente a un alcalde que no acepta su papel, el grupo municipal del PSOE ha ejercido una labor fiscalizadora seria, responsable y rigurosa, que ha consistido en denunciar los desmanes caprichosos del señor Mazarías o sus ideas peregrinas, sin estrategia, planificación o modelo de ciudad. Los socialistas también han brindado propuestas en positivo y hasta consejos ante un alcalde y gobierno municipal bisoños, más preocupado en satisfacer sus propios intereses que en los de los vecinos y vecinas. A diferencia del señor Mazarías, Clara Martín sigue recogiendo las demandas de los vecinos y acudiendo a los barrios, que no pisa el señor Mazarías desde la campaña electoral.

La expulsión de los portavoces de la oposición de la junta de Gobierno local o instar a los grupos a presentar sus peticiones de información únicamente en las comisiones informativas suponen la mejor muestra del oscurantismo con las que el señor José Mazarías ha tratado de poner trabas a la labor fiscalizadora del PSOE y del resto de los partidos con representación municipal. En esta línea de falta de transparencia se enmarca ese anuncio inicial del señor Mazarías de no comparecer semanalmente ante los periodistas, una decisión que tuvo que rectificar ante la denuncia de este grupo municipal y el estigma de llegar a convertirse en el único alcalde o alcaldesa de la etapa democrática que se negaba a hacerlo.

Mazarías se presentó como el alcalde del diálogo y a las primeras de cambio demostró todo lo contrario, olvidando que gobierna en minoría. Ahí queda el bochornoso varapalo que sufrió en el último pleno cuando se vio forzado a retirar la propuesta unilateral de su grupo que pretendía el aumento desorbitado del salario del alcalde y de su equipo, con sueldos de hasta 75.500 euros brutos anuales en el caso del regidor, que aspira a cobrar, a mayores, otros 6.500 euros al año en concepto de sus 11 trienios como funcionario.

 

Varapalo por un intento de subida salarial desorbitada

El señor Mazarías pretendía un acuerdo para catapultar su nómina y la de los concejales del PP a niveles salariales propios de un ministro. El alcalde del PP aspiraba a un aumento de sus retribuciones salarias y el de su equipo de Gobierno de entre un 14 y un 38%, incrementando los gastos en este capítulo un 47,59% por encima de lo que se destinó en una anualidad del anterior mandato. Iban a ser más de 800.000 euros de gasto frente a los 541.000 euros de gasto anual en el anterior mandato y Mazarías se iba a convertir en el alcalde que iba a costar más a sus vecinos. No lo será tras este primer mazazo a su forma autoritaria de gobierno.

No obstante, el alcalde ya ha anunciado su empeño para lograr este aumento de las retribuciones y poder ‘liberar’ a los concejales de Urbanismo y Hacienda, Alejandro González Salamanca y Rosalía Serrano, que siguen trabajando como funcionarios en otras administraciones (con lo que supone de falta de trabajo en el Ayuntamiento) a la espera de recibir los 75.000 euros brutos al año que les prometió el señor Mazarías.

Curiosamente, el concejal de Urbanismo ha llegado a declarar que “mi compromiso con la ciudad es de cuatro años. Lo voy a cumplir cueste lo que cueste. No hay ningún matiz económico”. Si es así, aquí cabe preguntarse: “¿Por qué no acepta la cantidad ahora consignada y se libera ya sin esperar a ese aumento salarial?”. En todo caso, ese “cueste lo que cueste” se concreta en los 300.000 euros que cobraran cada uno en los cuatro años en caso de que el alcalde logre (en ese nuevo intento que ya ha anunciado) ese aumento prometido de las retribuciones para los suyos.

Resultan asombrosas y hasta ridículas las palabras del alcalde sobre el trabajo “de sol a sol” que ejercían ambos ediles, cuando apenas se les ve por el Ayuntamiento los jueves, día de la reunión de la Junta de Gobierno Local. Sin embargo, esa falta de trabajo en el Ayuntamiento y su dedicación a otras administraciones, de las que sí cobran, explican, por ejemplo, el retraso en la elaboración de las Ordenanzas Fiscales para 2024.

Clara Martín ha recordado que antes de ese intento fallido de aumento salarial el señor Mazarías ya incrementó el número de concejales ‘liberados’ del equipo de Gobierno. En el anterior mandato el sueldo de los concejales liberados se situaba entre los 51.000 y los 54.000 euros. Cabe recordar que en el último Gobierno municipal del PSOE existían 7 concejales liberados, entre el 100 y el 80%, frente a los 10 del equipo de Mazarías, que también ha decidido ampliar el personal de su Gabinete de Alcaldía, amortizando una plaza de técnico en Urbanismo.

El alcalde señor Mazarías ha llegado a decir que las personas que forman su equipo de Gobierno no iban a venir al Ayuntamiento “a perder dinero”. Con estas decisiones el señor Mazarías ha ofrecido una imagen lamentable. No ha puesto freno a su codicia y esta actitud daña de forma irreparable a la institución que representa. Los vecinos y vecinas se merecen un respeto y el fallido intento de aumentar su salario de forma escandalosa supone un hito más en esta espiral de decisiones caprichosas adoptadas en estos primeros 100 días, como son también el querer estrenar vehículos de alta gama, reformar su despacho o dotarse de escolta personal armado.

El PSOE denunció ese coctel privado y por invitación, para amigos y familiares, en un restaurante de la capital para celebrar su toma de posesión a costa del bolsillo de los segovianos, en una decisión insólita en este Ayuntamiento. También el señor Mazarías, tal y como denunciaron los socialistas, ordenó incoar un expediente para sustituir los coches oficiales al servicio de Alcaldía, dos vehículos híbridos, por otros de alta gama (uno de ellos un Audi-A-6) y reformar su despacho, medidas para “dignificar” el cargo y la institución, según justificó, pero que en realidad abundan en esa espiral de decisiones adoptadas por puro capricho personal como ha sido también poner al volante del coche oficial a un policía de paisano armado que le acompaña en todo momento y que ejerce de guardaespaldas.

 

Fuera de Segovia y ausente en los barrios

Más allá de estas decisiones enfocadas al mayor bienestar del alcalde y su equipo, el señor Mazarías ha estado demasiado tiempo ausente. De sus primeros 100 días, un tercio ha estado fuera de Segovia, de vacaciones (la mayoría) o en viajes oficiales de dudosa rentabilidad para la ciudad. Y no ha pisado los barrios. Ha estado ausente y no ha querido acompañar a sus vecinos, lo que algunos han interpretado como un auténtico desprecio, en los festejos de San Lorenzo, Nueva Segovia, Santa Eulalia y San Andrés, pero tampoco en Revenga, Madrona, Hontoria, Fuentemilanos o Torredondo. Solo acudió al pregón de El Salvador.

El señor Mazarías tampoco tiene ningún pudor en ausentarse en momentos cuando debería estar dedicado a la labor municipal y así por ejemplo, ayer martes por la mañana, no dudó en desplazarse a Madrid para presenciar en el Congreso de los Diputados el discurso de investidura del líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, prefiriendo dedicar su tiempo a aplaudir a su ‘jefe’ que a trabajar por los segovianos.

La pereza del señor Mazarías por estar al lado de sus vecinos también se refleja en el día a día de la gestión municipal. Tanto él como su equipo han demostrado inacción y pasividad ante la ejecución de importantes proyectos vinculados a fondos europeos, aunque, curiosamente, sí han intentado arrogarse los méritos de su consecución para la ciudad, al no mencionar que fueron impulsados por el anterior Gobierno municipal.

Esa falta de trabajo ha quedado también patente en la negativa de elaborar un Presupuesto municipal para 2023 y no contar aún ni siquiera con un borrador de las Ordenanzas Fiscales para 2024. Esa negativa a elaborar un programa económico para este año supone que el Ayuntamiento pierda la oportunidad de contar con más de 4 millones de euros para invertir en los barrios de la ciudad.

Por otro parte, aquella auditoria financiera externa para detectar gastos superfluos será ahora únicamente ‘operativa’, es decir, una auditoría totalmente diferente, sobre la pura gestión no de las cuentas en sí, que son claras y transparentes y auditadas por la Intervención municipal y organismos independientes como el Consejo de Cuentas.

Los primeros 100 días del PP en el Ayuntamiento de Segovia han dejado claro que Mazarías y su equipo no trabajan conforme a una estrategia o planificación sino a golpe de caprichos y ocurrencias, algunas disparatadas y poco meditadas, como ‘ensayar’ un sistema de lanzaderas al casco antiguo sin contar con un informe técnico que avale los beneficios de la medida, sin consultar a los vecinos y en una semana donde el trasiego de personas mayores a la Plaza Mayor se multiplica por el novenario de La Fuencisla. El malestar de los segovianos ha sido palpable y unánime ante una decisión que solo se explica en el deseo del señor Mazarías de presentar alguna iniciativa en el balance de sus primeros tres meses al frente del Ayuntamiento.

Al PSOE le preocupa especialmente el pasotismo y falta de liderazgo y acción política demostrado frente a planes claves para el futuro de Segovia, como son por ejemplo la implantación del Centro de Innovación y Alto Rendimiento de la Formación Profesional (CITAR) en el edificio CIDE. Llama la atención que el señor Mazarías ponga como excusa que no dispone de ningún contacto a quien llamar en el Ministerio de Educación, algo que resulta poco creíble y absolutamente ridículo.

Es inexplicable la decisión de no querer someter a la aprobación de la cámara municipal la memoria de gestión del CIDE y de que el señor Mazarías llegara a poner en duda  el compromiso del Gobierno de Pedro Sánchez y la llegada del CITAR a Segovia, por donde, según anunció la ministra Pilar Alegría, pasarían unos mil profesores cada año, además de atraer proyectos y otras empresas relacionadas con la formación. No hay una sola explicación sobre las alternativas que maneja y ni siquiera ha contactado con el Ministerio de Educación para dar cuenta de sus nuevos planes.

Tampoco se han dado pasos para avanzar en proyectos clave como el nuevo área industrial de Prado del Hoyo y su Puerto Seco, en tanto que todavía no se ha mantenido contacto con la asociación de propietarios para manifestar la voluntad del Ayuntamiento por impulsar este proyecto, mientras siguen sin fecha las mesas de trabajo para dotar a Segovia de un Plan de Fomento Territorial de la Industria.

Por desgracia, el señor Mazarías y su equipo siempre buscan alguna excusa para intentar camuflar su pereza y así han llegado a utilizar mantras como el de la ‘herencia recibida’ o la ‘desidia’ del anterior equipo de Gobierno, en una actitud mentirosa y ofensiva. Ante la falta de trabajo e incapacidad, el Gobierno del PP ha anunciado que tendrá que pedir “prórrogas” para cumplir con los compromisos del Ayuntamiento, especialmente en lo referido a proyectos vinculados con fondos europeos.

Al Gobierno del señor Mazarías ya se le empiezan a ver las costuras y, de hecho, ya han tenido que descartar o aplazar sin fecha algunas de sus grandilocuentes promesas lanzadas en campaña electoral. En este ‘marcha atrás’ está su promesa de implantar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) a fecha del 31 de diciembre que ahora no será así, pues el alcalde ya anunció la petición de una ‘prórroga’ para ejecutarlo; o la creación de un Foro de Movilidad, un órgano donde, en teoría, se tenían que analizar todas las políticas en esta materia, como el sistema de lanzaderas del transporte urbano.

También ha rectificado y no convertirá la calle Blanca de Silos en ese pretencioso gran ‘bulevar’, aunque una vez reurbanizada la calle (conforme al anterior proyecto del Gobierno municipal del PSOE que captó fondos europeos) sí mantiene la idea de aplicar una nueva ordenación del tráfico por la zona: peatonalizar la calle y derivar el tráfico por las calles adyacentes, una propuesta que rechazan frontalmente los comerciantes de la zona. ¿Ejecutará un proyecto en contra de quienes, en teoría, quiere beneficiar?

Por otro lado, el señor Mazarías ya ha anunciado que no impulsará el ascensor de San Millán con el único argumento de que no es de su agrado estético (el señor González-Salamanca lo describió como un ‘ascensor minero’) sustituido por un ‘remonte mecánico’ del que no se tienen más noticias, lo que supone aparcar un proyecto para el que se tenía reservada financiación y todos los informes favorables. Este nuevo capricho del señor Mazaría supone retrasar sine die una infraestructura fuertemente demandada por los vecinos para acceder a la parte alta de la ciudad, que afecta especialmente a los residentes en San Millán, donde existe una parte importante de población envejecida.

En estos 100 días, el Gobierno Mazarías ha tomado decisiones asombrosas, como  experimentar con un sistema de lanzaderas absolutamente irracional, mientras que tampoco ha dado un solo paso para reforzar el área de Urbanismo, que se ha visto privado de arquitectos municipales durante varias semanas.

Mención especial merece ese anuncio de suprimir los convenios nominativos para actividades culturales y sociales y sustituirlos, a partir de 2024, por un sistema puro de concurrencia competitiva que, por ejemplo, aboca a la incertidumbre a decenas de festivales y eventos culturales como Hay Festival o Titirimundi, o a numerosos proyectos impulsados por entidades del ámbito sociosanitario, que además podrán recibir cada año cantidades distintas. El sistema impuesto en la Junta de Castilla y León en el ámbito cultural por el Gobierno PP-VOX ha generado no pocas quejas y disfunciones, como recortes y retrasos en las ayudas, de las que han sido víctimas festivales tan emblemáticos como el segoviano Titirimundi.

A lo largo de estos 100 días el nuevo equipo de Gobierno apenas se ha dedicado a dar continuidad o terminar proyectos ya iniciados en el anterior mandato, caso del refuerzo de la limpieza para la eliminación de grafitis, ejecución de obras como las de la calle Navacerrada, Alfonso Sánchez Coello o Daoíz o la de la nueva pista de pump track en el barrio de Nueva Segovia.

Los vecinos de Segovia no se merecen esta parálisis en la gestión del señor Mazarías y su equipo, ni sus ocurrencias, antojos o experimentos. El PP tiene que empezar a trabajar ya por Segovia, pisar los barrios y atender sus demandas. Frente a la actitud egoísta y perezosa del Gobierno del PP, el PSOE seguirá trabajando para estar al lado de sus vecinos, para atender sus demandas, para hacer propuestas constructivas. “Nosotros sí que estamos comprometidos por Segovia”, ha concluído Clara Martín.